Este cuerpo que habito y no vivo

Ante estas luces que conectan los hogares, mis ojos se iluminan por cada ser espiado. ¿Sabrán lo que es bailar bajo la lluvia? O prefieren mirar ocultos en sus ventanas; Como espectadores del mundo y de los hombres. Heme aquí, persiguiendo la felicidad ajena, ¿No piensan que a la mía le he perdido el rastro?,…

El impulso y el éxtasis

La incomodidad de saber que la existencia no es más que un impulso y éxtasis mismo; reside en pensar que las acciones hablan. Paso tras paso es dado en concreto fresco, así es como algún curioso nos sigue el rastro. Si el concreto hablara, serían mentiras sobre mi. Si alguien me siguiera, ocultaría esas huellas…

Alarma

El exceso de nostalgia es el que desempaco de las maletas, cada vez que intento clavarme en tu memoria para dañar la mía. Tumulto de palabras que recorren la ciudad, entran por ventanas y a oídos de extraños con tal de atenuarse al llegar a ti. Es tarde. De haber escuchado la alarma antes ya…

Ça c’est pour toi

Pour l’homme que j’aime beaucoup et que il me valeurs un peu. Pour le codépendance, les bisous et les heures. Pour mon homme; je ne peux pas être avec vous, mais je ne peux pas être sans toi.

Flores del desierto (Migración)

Por cada metro recorrido de este desierto, más largo que la probabilidad de regresar y sentir mi cabeza sobre mi vieja almohada, me persigue la sombra intacta de mis hijos, una esposa honrada que le tiemblan las manos y que cada vez que mi cobarde conciencia la trae a la vida, me bendice con sus…

Máculas extensiones de la conciencia

La conformidad se encuentra en un cerrar de ojos, cuando los abrimos dejamos de ser sabios y nuestra identidad se funde con el exterior. Nuestros sentidos; ¡Oh máculas extensiones de la conciencia! Son armas letales que repasan lo aprendido para extinguir la ingenuidad y amortiguar la ignorancia que llega a casa mientras dormimos.

Que las noches sigan siendo noches

Nuestro camino iba de azul, tan perfecto, que las noches se convertían en días cuando lo que no podíamos era dormir por estar al pendiente del otro, de uno mismo. No había tráfico alguno para que la paz demorara tanto, ni necesitábamos de puentes para transportar nuestras caricias. Ahora sólo deseo que las noches sigan…

Desde que te conocí

El silencio quema cuando arde en llamaradas de indiferencia, en las mañanas más frías; como ésta. Hoy no serví el café. Porque no quise. Porque la amargura del fondo de la taza despertaba en mí las ganas de lanzarme desde el cobertizo, al menos así el viento acariciaría mi oído y cesaría los insultos que…