El pez tornasol

Estoy parado en el tapete junto a la puerta principal de casa, y me llega al pensamiento que desconozco cuantas veces he visitado la oscura sala equipada con sillones de cuero negro, altos ventanales y un escritorio caoba, ubicada en el pasillo de la planta baja. Dicha sala casi no recibe visitas, tal vez porque…

El día que me falten

Cada que me voy lejos, ellos se me están yendo aún más. La voz quebrada a través del teléfono, las manos frías que tocan mi infancia cuando escucho sus consejos, me dicen que el camino es duro, y si se van mis padres, el pavimento de concreto por el que deambulo, en carbino se convertirá….

Malaquita

Malaquita, me arrancas como flor del campo. Tu nombre de mala, quita luna del cielo, separa el mar de su propia sal, pues el infierno es tu bandera. Malaquita, ¿cuando entenderás?, tu nombre mineral, rejuvenece al nadador sumergido en tus aguas, al que nada en tus pensamientos; tratando de llegar al  fondo de ellos.  …

Te sueño

Yo te sueño, cada vez que el día nublado apaga el sol, o veo al carpintero oliva, buscar su nido entre los robles. Te sueño, al dormir despierta y estirar el tiempo… Haciendo que un minuto sea una hora, al soñarte. Cuando al final de la jornada, el obrero va a casa; lo recibe su…

Ajedrez. – Rosario Castellanos

Ajedrez Porque éramos amigos y a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos. Aprendimos las reglas, les juramos respeto y empezó la partida. Henos aquí hace un siglo, sentados,…

Me doy cuenta de que me faltas. -Jaime Sabines

Me doy cuenta de que me faltas y de que te busco entre las gentes, en el ruido, pero todo es inútil. Cuando me quedo solo me quedo más solo solo por todas partes y por ti y por mí. No hago sino esperar. Esperar todo el día hasta que no llegas. Hasta que me…

Algo sobre la muerte del mayor Sabines. – Jaime Sabines

PRIMERA PARTE I Déjame reposar, aflojar los músculos del corazón y poner a dormitar el alma para poder hablar, para poder recordar estos días, los más largos del tiempo. Convalecemos de la angustia apenas y estamos débiles, asustadizos, despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño para verte en la noche y saber que…

El encino

La distancia entre el encino del terreno frente a mi casa, y estas manos que envejecen, tratando de alcanzar las manecillas del reloj, es una pantalla. Pantalla que plasma la historia de la vida – desde su creación y no creación- -desde que se conoció el sueño, cansancio – el misterio de las cosas que…

Llanto por la muerte de un perro. -Abigael Bohórquez

Hoy me llegó la carta de mi madre y me dice, entre otras cosas: —besos y palabras— que alguien mató a mi perro. “Ladrándole a la muerte, como antes a la luna y al silencio, el perro abandonó la casa de su cuerpo, —me cuenta—, y se fue tras de su alma con su paso…